miércoles, 11 de enero de 2012

Recordando viejos tiempos, aprendemos cosas nuevas

A lo largo de este tema han sido varios los conceptos que he podido aprender, puesto que de una historia sin más he llegado a crear una verdadera tela de araña intentando acoplar los aspectos hasta este momento desconocidos.
Desde siempre, los cuentos han estado presentes en nuestro día a día. Todos hemos escuchado “Los tres cerditos”, “Blancanieves” o “la Sirenita”, sin embargo, estoy más que convencida de que al igual que me sucedió a mí, desconocíamos por completo todo lo que esas historias escondían detrás de sus narraciones.
Por eso, entramos a formular la siguiente cuestión ¿Es lo mismo un cuento que un texto folclórico? Bueno pues este es el gran enigma con el que comenzamos el desarrollo de este bloque.
La prosa:
En primer lugar, hemos de decir que el término “cuento” está mal empleado como nosotros lo conocemos, ya que muchas de esas historias que llamamos cuentos son textos folclóricos. A priori, parece que esto no puede ser así, que nuestras raíces infantiles están bien arraigadas y por lo tanto, no admitimos otro tipo de terminología. Sin embargo, en ciertos momentos es preciso que abramos un poquitín nuestra mente y que al menos escuchemos aquellas cosas nuevas que se nos van contando.
En sí, los cuentos que hasta ahora conocemos son las diferentes versiones que Disney ha ido sacando a lo largo de los muchos años que lleva ya en funcionamiento. Pero realmente todas las historias por breves que sean tienen un autor, pues pensemos si nos vienen a la cabeza algunos de los que han escritos esos cuentos. Curiosamente, se nos viene a la mente Disney o los hermanos Grimm, por ello ahí está una de las claves de la pregunta que he hecho al comienzo, puesto que los textos de carácter folclórico no tienen autor o al menos no es conocido. El hecho de no tener autor se debe a las diferentes variaciones que la gente ha ido contando e introduciendo aspectos nuevos.
Un ejemplo de ello es el cuento de “Pulgarcito”. En su comienzo tiene como origen la constelación de los 7 cabritillos. Estos venían de la explicación que utilizaban en Babilonia para hacer referencia a dicha constelación de estrellas.
Otra de las diferencias entre un cuento y un texto folclórico es que el segundo es un texto literario y por lo tanto puede pertenecer a cualquier tipo de género y entonces esto pone un matiz diferencial entre ambos términos. Puesto que un cuento es única y exclusivamente eso y está escrito en prosa, por el contrario, un texto folclórico puede aparecer de diferentes maneras escrito.
Los conocidos como textos folclóricos eran historias que no estaban pensadas exactamente para niños, sino que se contaban a la luz del fuego con el único objetivo de entretener a la gente. Este es otro de los aspectos que hacen que no puedan considerarse como cuentos; puesto que estos sí que están pensados para los más pequeños.
Bueno pues ahora continuemos nuestro recorrido por los textos folclóricos, pero en otro género diferente que es:
La poesía:
Esta normalmente se solía relacionar con la música y si os dais cuenta ahora se sigue haciendo. Curiosamente en ocasiones oyes una canción e intentas decirla sin música y parece poesía; sin embargo de la poesía a la música para mí me resulta más complicado, aunque hace un tiempo era así.
De hecho  vamos a pensar un poquitín, a estrujar nuestra cocorota, y a ¿ver si recordamos… una palabra estudiada en el mundo de la literatura?
Seguro que muchos diréis que ¡anda que no hay! Sin embargo como soy buena os voy a dar una pista, empieza por c….
Estoy convencida que ahora si que sí, ¡las CANTIGAS!, pero ¿cuáles?
Normalmente solían ser aquellas que eran galaicas o bien las cantadas en fiestas como los villancicos, durante la siembra, la cosecha.
Las manifestaciones religiosas en esta poesía eran tanto para niños como para adultos. Una de las cosas habituales era que en ellas encontrases fragmentos u oraciones completas  que no estaban en los evangelios. Éstas podían ser recitadas o cantadas.
Cuando estemos hablando de los tipos existentes, tenemos que establecer una línea que diferencie a la poesía tradicional o la poesía folclórica. De hecho más adelante está explicada la diferencia entre ambos conceptos, así como puesto un ejemplo de ello.
Si ahora, en los tiempos que corren quisiésemos que un algo popular se convirtiese en tradicional, manteniendo un poco esta filosofía; nos sería bastante complicado, ya que el avance de las nuevas tecnologías en todas estas cosas a hecho mella. Que a mi parecer diría que bastante negativa. Pero como la esperanza nunca se debe de perder, pues en un momento dado podría suceder.
Al igual que en otros apartados de la literatura, encontramos autores o personas destacadas, así que en este momento no iba a ser menos. Buscando y buscando me topé con el nombre de Pedro Cerrillo. Curiosamente ha sido una de las personas  que  más ha investigado sobre este tema. Es profesor de la universidad de Castilla y tras su estudio, llegó a realizar la siguiente clasificación temática.

  • Rimas de ingenio: no tienen música, se recitan por retahílas que son melodías compuestas por varias notas (pueden ser de 2 a 4) que se repiten todo el rato, por ejemplo la Dola”.
  • Juegos y rimas de movimiento y acción: son canciones que tienen movimiento.
  • Danzas y corro: todas las que son en corro, pasillo,…

Ahora demos un pasito muy cortito, situándonos en:
El teatro:
Se puede decir que es el género del que menos textos folclóricos vamos a encontrar, al tratarse de un texto de tradición oral. Sin embargo hay historias de estas características desde la Edad Media.
Las representaciones católicas en España, aun siendo actualmente un país laico, se siguen haciendo como por ejemplo la de “La Pasión”. Estaban de moda las representaciones cómicas sobre las vidas de los ricos, estas las hacían por los pueblos además de cantar canciones y hacer bailes.
La única manifestación teatral folclórica para niños son los títeres de “Cachiporras” los cuales tienen todos el mismo argumento (un personaje normalmente masculino que dice que le gusta alguien o algo pero aparece un personaje malo que le roba o rapta a alguien) y lo que cambiaban eran las marionetas de manos con las que hacían la representación.

En base a todo ello, me invaden en la mente nuevas preguntas que considero interesantes a la hora de poder indagar a cerca de este tema en concreto, por ello la voy a plantear ¿son todos los textos iguales? A priori, la respuesta a esta pregunta parece demasiado sencilla, pero a mi parecer creo que no lo es tanto. Estaremos todos de acuerdo con el hecho de que la clasificación de los textos es muy amplia pero hay veces que nos pueden parecer iguales la terminología o difícil de llevar a cabo una definición de los mismos. Esto es lo que pasa cuando queremos decir si es un texto de tradición cultural o por el contrario nos referimos a un texto popular. Estoy convencida de que  la inmensa mayoría sí que ve la diferencia entre ambos pero a la hora de tener que definirla, ya nos parece más complicado.
*     Un texto popular: es aquel que está hecho por el pueblo y nacido en el mismo.
*     Un texto de tradición cultural: Hace más referencia al origen.
Seguro que muchos no entenderéis la relación de lo que he contado ahora con el tema que nos concierne pero os puedo garantizar que sí que existe. La segunda tipología de texto que he definido se acerca más a la concepción que se tiene de los textos folclóricos. En muchas ocasiones, incluso canciones infantiles, han sido consideradas como una tipología cuando resulta que esto no es así. Por poner un ejemplo; si pongo estas dos canciones
Mi barba tiene tres pelos
Tres pelos tiene mi barba
Si no tuviera tres pelos
Pues no sería mi barba

El patio de mi casa
es particular,
cuando llueve se moja
como los demás.
Agáchate
y vuélvete a agachar,
que los agachaditos
no saben bailar.
H, I, J, K,
L, M, N, A
que si tú no me quieres
otro novio me querrá.
Chocolate, molinillo,
corre, corre,
que te pillo.
A estirar, a estirar,
que el demonio va a pasar


La diferencia entre estas dos canciones con las que la mayoría de nosotros hemos jugado cuando éramos pequeños, es que la primera es popular y la segunda es folclórica.
Esto es lo que sucede con los cuentos que anteriormente hemos dicho. Por eso, la próxima vez que queramos contar algo en referente a esto apliquemos las palabras que sean adecuadas.
Una vez que hemos aclarado estos pequeños matices que nos sirven de introducción al tema, veamos ahora otra cuestión. Esto anterior nos ha quedado claro, al menos a mí, sin embargo, yo me plantearía otra cuestión que sería ¿Si eran textos de tradición oral cómo  es que han llegado a nosotros y los  podemos ver escrito? 
Para responder a ello, echamos la mirada atrás y vamos a comprobar que autores se han dedicado a ello, gracias a los cuales esas lindas aunque a veces escabrosas historias han llegado a nuestros días.
*     En primer lugar vamos a nombrar a Vladimir Proop. El fue el responsable de que a esos textos se les pusiese el nombre de textos folclóricos, con lo que logró que realmente se les otorgase la importancia que tenían. Principalmente, se centró en los cuentos de hadas. En ellos se hacía referencia a personajes de carácter mitológico que tienen la función de lograr la felicidad de los protagonistas.
*     Otro de los autores que hemos de destacar es Bruno Bettelheim. Curiosamente, era un psiquiatra que trabajaba con los niños a raíz de los cuentos de hadas. La pregunta que les planteaba era que con cuál de esos personajes se sentirían identificados intentando así averiguar la razón del malestar del niño. Esto le llevaba a analizar el carácter simbólico de los cuentos y a pesar de que en ellos no podían encontrarse moraleja, ya que no la había, se podían ver valores perfectamente definidos.
Un ejemplo de ello es el cuento de….
*     Los tres cerditos:
No voy a contar de nuevo el cuento puesto que por todos es conocido, sino que simplemente voy a llevar a cabo un análisis de cada uno de sus personajes y de lo que en ellos se esconde. Algunos pueden pensar que de una historia de estas características no podemos sacar muchas cosas sin embargo, esto no es así. Si miramos detenidamente la cantidad de sucesos que le pasan a cada uno los cerditos veremos como si en ellos están reflejados los valores o las características de tres etapas en la vida de las personas cuando son niños, jóvenes y adultos.
Entonces una vez que hemos visto esto, de nuevo las preguntas me invaden la mente.  Parece que cuanto más se más quiero seguir sabiendo. Al haber visto esos aspectos curiosos y llamativos de los textos folclóricos, entonces sí, cuentos como “Blancanieves”, “La cenicienta” o “La bella durmiente”, son folclóricos y conocemos sólo lo que cuenta Disney quiere decir que han llevado a cabo una adaptación. Hata ahí estoy de acuerdo pero entonces ¿en qué consiste adaptar? 
Adaptar consiste en variar determinadas partes del cuento siempre que mantengamos en todo momento los diferentes sucesos que le van ocurriendo a los personajes; ya que son las pruebas que han de pasar desde que es un niño hasta llegar a ser un adulto. Los motivos son elementos de carácter simbólico y básico en las historias, los motivos son las causas por lo que empieza el viaje iniciático. Estos motivos también fundamentan el esqueleto del cuento, si queremos hacer una buena adaptación hay que respetar el esqueleto que está formado por el viaje iniciático, los motivos y los roles.
A continuación, pongo de ejemplo algunos de los diferentes motivos que se van sucediendo en función del libro infantil al que nos estemos refiriendo.

Los motivos
  • Fuga y persecución
Blancanieves: hay que respetar el hecho de que Blancanieves sale de su casa huyendo. Es decir, en este motivo la protagonista se ve obligada a huir para que no la mate la madrastra.
  • Viaje :
Caperucita es la que decide salir de viaje.
  • Tesoros ocultos
Pulgarcito, Aladino, Ali baba y los 40 ladrones
  • Psicológicos
 La bella y la bestia
  • El rey de los muertos o el rey de las hadas
 Cuando Hércules tiene que bajar a buscar a Negara.
  • El sol y la noche como realidad e irrealidad
En el día hay determinados tipos de realidades y por la noche igual, en esta última se encontraba La bella y la bestia. Por lo general, cuando las historias hacían referencia a la oscuridad de los bosques, simbolizando de esa forma que la noche siempre es mágica, es especial.
  • La búsqueda del amor
  • El hermano más pequeño
 En el cuento de Pulgarcito, a pesar de ser el más pequeño, podemos aprender cómo usando nuestra astucia seremos capaces de vencer a gigantes.  
  • La muerte y la resurrección
Hay muertes reales como la de la madre de Blancanieves o la de La cenicienta, pero también hay muertes simbólicas como cuando duerme Blancanieves.
  • El huérfano maltratado

 También hemos de tener en cuenta las características de nuestros alumnos así como sus edades. Pero claro, ahora algunos pueden hacerse la siguiente pregunta: ¿Por qué lo debemos hacer nosotros? Porque somos nosotros los que estamos con los niños y sabemos en qué momento evolutivo están, al coger una adaptación cualquiera no sabes qué autor lo ha echo y ni en quién se ha fijado, ya que ese autor no conoce a los niños tan bien como su profesor, y ese es el motivo por lo que el propio profesor tiene que adaptar el cuento.
Pero cuando nosotros adaptamos, no podemos hacerlo al libre albedrío sino teniendo en cuenta una serie de aspectos que son los siguientes:

ASPECTOS QUE DEBEMOS TENER EN CUENTA A LA HORA DE HACER UNA ADAPTACIÓN
A la hora de elegir un buen libro de cuentos folclóricos tenemos que seguir los siguientes criterios:
1.    Tenemos que saber de quién es el libro, tiene que estar indicado, si no tiene nombre no es adecuado. Tampoco sirven que pongan el nombre de los autores de adaptación ya que eso significa que el libro ya está adaptado.
2.     No hay que coger versiones para niños, ya que es folclórico.
3.   Tampoco hay que fijarse en aquellos libros que hacen resúmenes de los cuentos como por ejemplo los 365 libros.
4.    También hay que ver el índice para saber la clasificación de los temas y el prólogo explicativo para saber los autores de cada cuento.
Todo lo que he dicho con anterioridad está muy bien, es adecuado para poder tener una cultura literaria, sin embargo, si lo relacionase con mi trabajo quizás parezca que no sirva de mucho. De ahí, que me plantee la siguiente pregunta: ¿por qué son adecuados estos textos para trabajarlos con los niños?
Desde mi punto de vista, considero que es conveniente trabajar en la Educación Primaria con esta tipología de textos, ya que se pueden sentir identificados con los personajes, puesto que en muchas ocasiones las edades son muy parecidas, y por otro lado, porque son contextos muy similares a los que ellos se pueden encontrar en su día a día.
Tenemos que tener en cuenta, que si nosotros decidimos trabajar esta tipología de textos con los alumnos, al igual que hemos hecho en los temas anteriores, deberemos guiarnos por una serie de criterios que nos aseguren que la elección que estemos haciendo en ese momento, sea correcta.
Además es importante a  i parecer, que en esos segundos de decisión, no pensemos con la mentalidad de un adulto, sino que más bien, nos agachemos un poquitín más hasta situarnos a la altura de los niños, para así entender mejor cuales son sus preferencias.
Aunque pensemos que en ocasiones las razones de por qué hemos elegido un libro u otro son claras, en el fondo no es así. Merece la pena, esos minutos de reflexión y sobre todo análisis de los niños que tenemos en nuestra aula. Algo que venimos repitiendo de forma continúa desde el comienzo del curso. Obviamente  no se nos puede pasar por la cabeza, que el mismo tema que utilizamos con los del primer ciclo, vamos a poder llevarlo al tercer ciclo.
Si sí, esto está muy requetebién, pero lo que yo me pregunto es ¿en base a las características de los textos folclóricos, cuáles son los mejores libros para ellos?
A mi juicio, creo que buscaría libros ya no solo adecuados a la edad, como he explicado anteriormente, sino también aquellos en los que ellos pudiesen verse reflejados o bien con las situaciones o con algunos de los personajes.
Es decir buscaría libros en los que el ambiente y aquellas cosas que les suceden a los personajes, sean realmente paralelas con el día a día de sus vidas. Además de tener en cuenta todos esos aspectos que hemos ido comentado a lo largo de los diferentes temas que llevamos vistos.
A pesar de que daba la sensación de que iba a terminar este bloque así, no penséis nada de eso. No quiero dejar en el tintero algo de lo que realmente estoy convencida; esto es que los textos folclóricos deben ser transmitidos de manera oral.
Es correcto quien me debata esta opinión, diciendo que los tiempos cambian y evolucionan lo que hace que tengamos que avanzar con ellos manteniendo ese ritmo, sin embargo yo no estoy del todo de acuerdo.
En la vida, hay tres momentos claves; el pasado, el presente y  el futuro. Cada uno de ellos, será un cuento, una poesía o una cantiga, pero a fin de cuentas llegará a convertirse en el teatro de nuestra vida, por eso tenemos que quedarnos con u pedacito de cada uno de ellos. Por eso de ese tiempo lejano, que quedó en el olvido, guardaría el arte de contar historias.
Los textos folclóricos nacieron para ello, ya que son historias realmente apasionantes, que trasmiten sentimientos tiernos y tristes, que logran trasladarte a otro momento distinto y en situaciones lindas, y tristes. Por eso no destruyamos ese legado tan preciado que muchas de aquellas personas nos regalaron.
Además pensemos en  nuestra vida diaria, ¿que cuento se te queda mejor, uno que te contaba tu mamá y era inventado o el leído?
No se, considero que es una buena cuestión para reflexionarla, y darnos cuenta de que la tradición es buena a la vez que hermosa. Por eso creo que nosotros tenemos que tomar ese testigo y mantenerlo, el día de mañana con los más pequeños.
  • Fuentes consultadas:

1 comentario:

  1. Casi perfecto. Solo una acotación: en realidad, si compras un libro de textos folclóricos, no lo haces para los niños... sino para ti. ¿Recuerdas los libros que vimos en clase? Yo os los presenté como libros para los maestros... de hecho, esta literatura siempre ha sido de transmisión oral y así debería seguir siendo. Hay versiones infantiles, claro (os enseñé alguna) pero es muy difícil que un niño se identifique con una historia que no es infantil. Cuando te dije que comentaras qué había que tener en cuenta, me refería a lo que os comenté sobre traducciones, adaptaciones y demás.

    ResponderEliminar